¿Qué podemos esperar de la economía en 2009? Con esa pregunta queremos resumir nuestra última Entrevista de la Semana de este año. Y para encontrar respuesta, nada mejor que la visión de Roberto Escudero, decano del Colegio de Economistas de León, quien ha dedicado buena parte de su carrera profesional a los estudios macroeconómicos.
DDE: ¿Cómo resumiría su trayectoria profesional?
Roberto Escudero – Colegio de Economistas de León: Yo soy economista. Hice la carrera en Barcelona, donde fui profesor durante tres. Soy también funcionario público en excedencia, concretamente de la Diputación de León, donde dirigía un servicio de estudios que todavía existe. Posteriormente dirigí la puesta en marcha del Hospital Princesa Sofía, luego fui secretario general de la Consejería de Economía y Hacienda durante casi seis años, trabajé en la empresa privada, luego puse en marcha la Agencia de Desarrollo Económico de Castilla y León (ADE) y ahora dirijo el servicio de Estudios de Caja España. Y en la Junta actual del Colegio llevo seis años.
DDE: ¿Entender la economía es tan difícil como creemos los que no somos economistas?
RE: Pues la economía, como todas las profesiones, tiene su jerga, sus términos raros, pero cada vez es más comprensible. Debería serlo para todo el mundo, porque si hay algo detrás de toda ciencia es la lógica. Y aquello que no logramos que la gente entienda es porque lo explicamos mal. Cada vez hay un mayor interés por la economía, cada vez se difunde mejor, hay una prensa salmón excelente que interesa a miles de personas, la gente sigue con mucho interés las publicaciones, los programas de televisión, de radio y se interesa mucho por estas materias. Señal de que alguien lo está explicando bien. Puede que sean algunos economistas, y puede que sean también muchos periodistas.
DDE: ¿Y porqué cada vez hay mas interés en la economía?
RE: Porque vivimos en una sociedad muy avanzada, y éstas se interesan mucho por los temas reales, por la realidad. Son sociedades que no se andan por las ramas, no especulan, cada vez más el pensamiento especulativo es menos común. No se hace filosofía. A la gente le interesa mucho la realidad, la que le afecta, su entorno, los problemas locales. Interesa mucho lo global, pero en la medida que afectan a mi comunidad.
DDE: ¿No será que cada vez somos más materialistas?
RE: Claro, en el mejor de los sentidos. El pensamiento especulativo, las grandes ideas, los conceptos abstractos, las idolologías pierden de vista la realidad. Son ideas. Brillantes algunas. Atractivas también, pero que tienen un interés relativo para el gran público, para las sociedades avanzadas, que se han vuelto en buena medida también consumidores, productores, pequeños inversores, ahorradores que viven en un mundo de realidades materiales. La gran idea abstracta del siglo XX, la de la libertad, al final se reduce a la libertad de elegir entre alternativas. Nos hemos vuelto materialistas prácticos.
DDE: ¿Era posible predecir una crisis como la actual?
RE: La crisis actual tiene al menos dos componentes. Una de ellas totalmente predecible, que es lo que se llama la crisis inmobiliaria. Es evidente que en España había una situación de exceso de oferta de vivienda que el mercado difícilmente podría absorber. Era imposible sostener que se hayan llegado a iniciar 700 mil viviendas al año, más que Alemania, Francia e Italia juntos. Esto era insostenible, era inviable. Y al final, de alguna forma se ha traducido en una burbuja. Pero esta crisis hubiera tenido un perfil distinto si no se hubiera mezclado con una crisis verdaderamente sorpresiva, inesperada, que es la crisis financiera. Que de repente deja sin liquidez los mercados globales. Sucede algo en Estados Unidos, las hipotecas basura, que intoxican todo el sistema financiero mundial. Los bancos dejan de prestarse unos a otros, por lo tanto se colapsa la liquidez. Primero en Estados Unidos, luego en Europa y ahora prácticamente a escala global.
DDE: Y eso era imprevisible
RE: No era previsible. Es más. Eso que estalla en julio del año pasado no afecta, a pesar de la gravedad que tiene, hacia la economía real hasta finales de año. Se empieza a tomar conciencia de la gravedad del problema en los primeros meses del ejercicio pasado, cuando las bolsas empiezan a acusar el problema de fondo. De ahí la crisis se va filtrando como una mancha de aceite de una actividad a otra hasta extenderse al conjunto de la economía.
DDE: ¿Y ahora está definitivamente instalada en la economía real?
RE: Claro. No solamente está instalada en la economía real. Está arraigada profundamente en las expectativas de los consumidores y en las expectativas de los empresarios. Por primera vez en la historia, la crisis se ha filtrado a una velocidad increíble hacia la totalidad de la sociedad. La sociedad percibe esta situación de crisis, y eso deteriora las expectativas y actúa como un factor que agrava la crisis. Los consumidores se vuelven prudentes, los inversores aplazan decisiones, los analistas vigilan continuamente las cifras y los comportamientos de las series económicas. Hay una altísima sensibilidad a la crisis y esto de alguna forma contribuye a agravarla.
DDE: ¿Es una crisis de expectativas entonces?
RE: Con un impacto muy fuerte, en el caso de España, en el tema hipotecario.
DDE: Si no se hablara tanto de la crisis entonces ¿Ayudaría a mejorar o estaríamos negando nuestra propia realidad?
RE: Es difícil saber lo que ocurriría. En Economía, en esa realidad de personas prácticas en que nos hemos convertido, es muy difícil hacer hipótesis de lo que podría haber sido. La gente cuando hace sus planes de futuro los hace con cierto temor. Somos más austeros a la hora de plantear las vacaciones, aplazamos determinados consumos, como coches o electrodomésticos. Bien, es un comportamiento coherente con una realidad que tiene unos perfiles de incertidumbre. Ningún economista podría recomendar “no se preocupen ustedes, láncense al consumo, no ahorren, hipotéquense para las vacaciones”. No es ese el momento, pero lo que es indispensable es estabilizar las expectativas. Las cosas empezarán a mejorar, habrá una inflexión en la situación económica cuando todos percibamos que se ha tocado fondo y a partir de allí las cosas comienzan a mejorar. Y para eso van a pasar todavía algunos meses.
DDE: ¿Meses? ¿O años?
RE: Hoy las hipótesis que se manejan, las previsiones de los analistas vienen a coincidir en que a lo largo de 2009, quizá en el segundo semestre, la economía habrá tocado fondo. Es decir, comenzará a flexionar al alza. El problema es saber cuál será la velocidad de crecimiento, es decir, si la economía va a crecer con la velocidad suficiente para generar rápidamente empleo o va a tardar en recuperar el ritmo necesario.
DDE: Hay quienes dicen que una vez producido el punto de inflexión, la recuperación será rápida porque en este momento ha aumentado el ahorro.
RE: Se está generando más ahorro, eso es evidente, lo arroja la contabilidad nacional, los depósitos de los bancos crecen. Pero quizás los consumidores tarden algún tiempo en entrar en ese proceso de consumo, en esa tendencia al consumo, en esa propensión al endeudamiento que vivíamos hace dos años. Las familias estaban híper endeudadas, y quizá no sea bueno volver a esos niveles de endeudamiento. La economía española ha crecido a unas velocidades espectaculares y lo ha podido hacer a base de un endeudamiento de las familias demasiado alto. El retorno a una situación como esa tardará tiempo.
DDE: 2009 va a ser un año difícil entonces…
RE: Sí, va a ser un año complicado. Va a ser un año en el cual la crisis se manifestará con su perfil más crudo. Pero también va a ser el año de la inflexión, a partir de los últimos meses, lo más previsible es que retome velocidad de crucero. Esperemos que los tipos de interés que ya van a la baja ayuden a restaurar la fluidez del crédito, eso facilite procesos de inversión y se vaya reactivando ese proceso de crecimiento y de salida de la crisis.