Basta apenas con asomarse al mercado de los relojes de alta gama para darse cuenta de que hay detrás todo un mundo realmente fascinante. Y cientos de fanáticos, que están al día de las novedades, conocen los catálogos de las grandes marcas y están dispuestos a gastar grandes sumas por tener una de estas “máquinas” en su muñeca. Y como todo objeto sofisticado, cada tanto necesita de reparación y mantenimiento. Ése es justamente el nicho de mercado que intenta abarcar el emprendedor Teyo Soberón, desde su recién creado taller leonés de reparación de relojes de alta gama.
DDE: ¿Cómo fue que decidieron montar una empresa para un rubro tan específico?
Teyo Soberón: Esta es una empresa pequeñita, apenas estamos empezando. Yo he sido técnico oficial de Rolex durante 24 años. Estaba trabajando aquí en una joyería, tuve un accidente laboral grave y en el tiempo en que estaba de baja recibí la notificación de que me habían despedido. Pero no te puedes quedar en una esquina llorando, diciendo qué mala suerte tengo. Entonces como aquí hay muy poca gente que repare este tipo de relojes, de ahí salió la decisión de poner este emprendimiento.
DDE:Están orientados a relojes de alta gama entonces…
TS: En este momento hacemos de todo, sobre todo porque estamos comenzando. Pero sí, estamos dedicados a los relojes de gama alta.
DDE: ¿Y en León hay mucha gente que use relojes de alta gama?
TS: Sí, aquí en León sí. Aquí en León la gente es más relojera que joyera. Yo te hablo desde la perspectiva que he trabajado siempre en joyerías de gama alta. Y, concretamente aquí en León, se vendían más relojes que joyas. Hay otros tipos de mercado, pero aquí en León, que yo sepa no hay más de dos joyerías de gama alta: una es concesionaria de Cartier y otra de Rolex. Y hay gente que tiene auténtica pasión por los relojes de gama alta, pero te digo que mucha gente.
DDE: ¿De cuánto estamos hablando cuando decimos alta gama? ¿O es otra cosa lo que define a un reloj de alta gama?
TS: Pues es la calidad, sobre todo. Pero podemos hablar ya a partir de un reloj que vale cuatro o cinco mil euros.
DDE: ¿Y hay gente que gasta ese dinero en un reloj?
TS: Hay gente que gasta eso en un reloj, y bastante más también. Por ejemplo, mi dentista. Si tuviera todos los días seis mil euros, se compraría todos los días un reloj.
DDE: ¿Hay tendencias de moda en esto de los relojes de alta gama o son más bien clásicos?
TS: Ahora se lleva lo que son relojes grandes, incluso para las damas. Lo que ves en los escaparates son unos “pedazo” de relojes de hasta 42 milímetros. La gama alta, como todo, tiene todo tipo de relojes. Tienes desde el sencillo, el de acero de Rolex, por ejemplo, que vale a partir de unos 3 mil euros. Luego ya si te metes en grandes complicaciones, un Patek Philipp con calendario perpetuo, fases lunares, entonces ya hablamos de cifras que no te puedes hacer una idea. Un Gran Complicación, de Patek Philipp, puede valer unos treinta mil euros. Yo le vendí a un muy buen cliente uno de esos. Y si luego le añades a la gama alta metales, oro, brillantes, accesorios de alta joyería, ni hablar. Hace unos años Rolex lanzó uno que valía más de noventa millones de pesetas, con brillantes. Hay una marca que se llama Chopard, que introduce como novedad que los brillantes van móviles. El reloj tiene un doble piso, donde los brillantes se mueven libremente. O esferas que valen cinco mil euros, sólo la esfera. Pero esos normalmente se venden más en los países árabes.
DDE: ¿Las marcas hacen colecciones especiales según los destinos?
TS: Sí. La estructura del reloj es el mismo, pero luego están los agregados. Por ejemplo, en Rolex está el Submariner o el GMT, que lo lanzaron para el 50º aniversario del GMT. Lanzaron uno en oro que valía 24 mil euros, y yo le vendí a un cliente uno para él y otro para su hijo. Luego, siempre tienes algún reloj especial. En Rolex, el Daytona, en Patek Philipp el Twenty Five. Luego, en el mercado negro se pagan lo que quieras. Por ejemplo, el Daytona de acero, que vale ahora unos 7 mil euros, no lo encuentras. Vas a un concesionario Rolex y pides uno de acero y te dicen que no hay.
DDE: ¿No hay porque las marcas los limitan para convertirlos en objetos de culto?
TS: Efectivamente, Rolex tiene una política que le ha dado un resultado fantástico. Se hacen de desear. Si tú te compras un Rolex, es semi-exclusivo. A nadie le gustaría comprarse un Rolex y que lo tenga todo el mundo. No son ediciones limitadas, pero ellos limitan la venta. Si Rolex pusiera a la venta un millón de Daytonas, en una semana estarían vendidos todos. Cuando trabajaba en Bilbao teníamos una lista de espera de 160 personas, que incluso te ingresaban el dinero en la cuenta. El mito empezó con uno que hizo mucha propaganda Paul Newman, que era muy aficionado. Es un reloj de cuerda, muy antiguo. Hoy, si tienes un Paul Newman te firman un cheque en blanco y tú pones la cantidad. Rolex lo que ha hecho es dosificar.
DDE: Si quiero ir ahora mismo a comprarme un Rolex ¿Lo consigo?
TS: Depende de cual quieras. Seguro que alguno te llevas, pero uno normal.
DDE: Los amantes de este tipo de relojes ¿Son fieles a la marca?
TS: Sí, por lo general sí. Pero hay muchos que son amantes de todos, siempre que sea de marca. He conocido a un chaval joven que sólo tenía Submariner. El de acero, el de acero y oro, la edición aniversario. Es gente con mucho poder adquisitivo. Son relojes que no se compra cualquiera, ya no sólo por la crisis.
DDE: Entonces ¿te compras uno para toda la vida o tienes varios?DDE: ¿Cómo fue que decidieron montar una empresa para un rubro tan específico?
Teyo Soberón: Esta es una empresa pequeñita, apenas estamos empezando. Yo he sido técnico oficial de Rolex durante 24 años. Estaba trabajando aquí en una joyería, tuve un accidente laboral grave y en el tiempo en que estaba de baja recibí la notificación de que me habían despedido. Pero no te puedes quedar en una esquina llorando, diciendo qué mala suerte tengo. Entonces como aquí hay muy poca gente que repare este tipo de relojes, de ahí salió la decisión de poner este emprendimiento.
DDE:Están orientados a relojes de alta gama entonces…
TS: En este momento hacemos de todo, sobre todo porque estamos comenzando. Pero sí, estamos dedicados a los relojes de gama alta.
DDE: ¿Y en León hay mucha gente que use relojes de alta gama?
TS: Sí, aquí en León sí. Aquí en León la gente es más relojera que joyera. Yo te hablo desde la perspectiva que he trabajado siempre en joyerías de gama alta. Y, concretamente aquí en León, se vendían más relojes que joyas. Hay otros tipos de mercado, pero aquí en León, que yo sepa no hay más de dos joyerías de gama alta: una es concesionaria de Cartier y otra de Rolex. Y hay gente que tiene auténtica pasión por los relojes de gama alta, pero te digo que mucha gente.
DDE: ¿De cuánto estamos hablando cuando decimos alta gama? ¿O es otra cosa lo que define a un reloj de alta gama?
TS: Pues es la calidad, sobre todo. Pero podemos hablar ya a partir de un reloj que vale cuatro o cinco mil euros.
DDE: ¿Y hay gente que gasta ese dinero en un reloj?
TS: Hay gente que gasta eso en un reloj, y bastante más también. Por ejemplo, mi dentista. Si tuviera todos los días seis mil euros, se compraría todos los días un reloj.
DDE: ¿Hay tendencias de moda en esto de los relojes de alta gama o son más bien clásicos?
TS: Ahora se lleva lo que son relojes grandes, incluso para las damas. Lo que ves en los escaparates son unos “pedazo” de relojes de hasta 42 milímetros. La gama alta, como todo, tiene todo tipo de relojes. Tienes desde el sencillo, el de acero de Rolex, por ejemplo, que vale a partir de unos 3 mil euros. Luego ya si te metes en grandes complicaciones, un Patek Philipp con calendario perpetuo, fases lunares, entonces ya hablamos de cifras que no te puedes hacer una idea. Un Gran Complicación, de Patek Philipp, puede valer unos treinta mil euros. Yo le vendí a un muy buen cliente uno de esos. Y si luego le añades a la gama alta metales, oro, brillantes, accesorios de alta joyería, ni hablar. Hace unos años Rolex lanzó uno que valía más de noventa millones de pesetas, con brillantes. Hay una marca que se llama Chopard, que introduce como novedad que los brillantes van móviles. El reloj tiene un doble piso, donde los brillantes se mueven libremente. O esferas que valen cinco mil euros, sólo la esfera. Pero esos normalmente se venden más en los países árabes.
DDE: ¿Las marcas hacen colecciones especiales según los destinos?
TS: Sí. La estructura del reloj es el mismo, pero luego están los agregados. Por ejemplo, en Rolex está el Submariner o el GMT, que lo lanzaron para el 50º aniversario del GMT. Lanzaron uno en oro que valía 24 mil euros, y yo le vendí a un cliente uno para él y otro para su hijo. Luego, siempre tienes algún reloj especial. En Rolex, el Daytona, en Patek Philipp el Twenty Five. Luego, en el mercado negro se pagan lo que quieras. Por ejemplo, el Daytona de acero, que vale ahora unos 7 mil euros, no lo encuentras. Vas a un concesionario Rolex y pides uno de acero y te dicen que no hay.
DDE: ¿No hay porque las marcas los limitan para convertirlos en objetos de culto?
TS: Efectivamente, Rolex tiene una política que le ha dado un resultado fantástico. Se hacen de desear. Si tú te compras un Rolex, es semi-exclusivo. A nadie le gustaría comprarse un Rolex y que lo tenga todo el mundo. No son ediciones limitadas, pero ellos limitan la venta. Si Rolex pusiera a la venta un millón de Daytonas, en una semana estarían vendidos todos. Cuando trabajaba en Bilbao teníamos una lista de espera de 160 personas, que incluso te ingresaban el dinero en la cuenta. El mito empezó con uno que hizo mucha propaganda Paul Newman, que era muy aficionado. Es un reloj de cuerda, muy antiguo. Hoy, si tienes un Paul Newman te firman un cheque en blanco y tú pones la cantidad. Rolex lo que ha hecho es dosificar.
DDE: Si quiero ir ahora mismo a comprarme un Rolex ¿Lo consigo?
TS: Depende de cual quieras. Seguro que alguno te llevas, pero uno normal.
DDE: Los amantes de este tipo de relojes ¿Son fieles a la marca?
TS: Sí, por lo general sí. Pero hay muchos que son amantes de todos, siempre que sea de marca. He conocido a un chaval joven que sólo tenía Submariner. El de acero, el de acero y oro, la edición aniversario. Es gente con mucho poder adquisitivo. Son relojes que no se compra cualquiera, ya no sólo por la crisis.
TS: No, no. El que es amante de los relojes tiene más de uno. Es más, hay unas cajas que valen un dineral, llamadas Scatola del Tempo, donde se almacenan los relojes, que te los mantiene siempre cargados. Antes de salir eliges cuál te pones, como eliges la corbata y los tienes siempre en condiciones. Quién es amante de los relojes quiere mecánicos, nunca le des un cuarzo porque no los quiere ni ver. Aquí en León hay muchos amantes de los relojes, que tienen más de un reloj de alta gama. Y saben más que tú cuando llegan a la tienda, porque compran revistas, leen en Internet, saben de modelos que tú apenas has visto en los catálogos. Y les tienes que explicar que igual se tienen que tirar seis y siete meses para verlos en el mercado, porque los lanzamientos se hacen en las ferias con bastante antelación.

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