Alfredo Martínez empezó su carrera con 20 años, apenas terminada la mili. Hoy, si quieres hablar con alguien que sepa de tendencias y de las etiquetas internacionales más famosas, no tienes más opción que buscarlo en alguna de las tiendas que el Grupo Adam´s tiene en León, donde “vive de cerca el día a día de los clientes”. No es fácil mantenerse y llegar a ser líder en un rubro tan complicado como la moda, pero nos reveló la receta: perseverancia y mucha información.
–¿Cuándo se metió en esto de la moda?
–Lo mío viene de desde hace unos 35 o 40 años, aunque mi familia no era del sector. A mí siempre me llamó la atención el tema moda e incluso en vez de ir a los futbolines o eso yo me iba a las tiendas que entonces estaban en León para ver cómo era esto de la moda. Y bueno, siempre me cautivó el mundo de la moda, y cuando tuve una oportunidad en aquellos momentos adquirí una tienda, que nada tiene que ver con lo que es hoy. Era una tienda de hace 40 años, en la que podíamos encontrar desde alpargatas, pasando por ropa interior de señoras, mantas, camisas, era un “colmado” como dicen los catalanes.
–Y le vendía a sus amigos…
–Yo tenía 20 años y medio, recién terminaba incluso la mili y con esa edad tenía que hacer algo de lo que me gustaba. Fue cuando cogí este negocio, pero mi entorno, los chicos de 20 años no usaba este tipo de productos que había en esa tienda que yo había comprado. Entonces me planteé como reto que tenía que conseguir ese producto que todos usábamos entonces. Eran cuatro cositas, el Polo de Lacoste, Fred Perry y luego cuatro cosas más de moda. O el jersey Pulligan. Se conocían pocas marcas aquí en León y era lo que gente de mi edad procurábamos tener. Pero qué ocurría, había negocios ya consolidados, con mucha solera y muy importantes en la ciudad de León que lo tenían todo absolutamente copado y era imposible. ¿Te puedo contar una anécdota?.
–Por supuesto.
–Yo me dirigía a los fabricantes, entonces había unas ferias de la confección en Barcelona. Yo empecé rápidamente a acudir a ellas a ver si podía conseguir eso, pero claro, me encontraba con esas estructuras tan blindadas. Yo con mi edad iba a los stand, salían los jefes de venta y al verme ahí me hablaban, claro, citando a los grandes comercios que había entonces en León, y me decían que ya tenían una relación, una garantía, un acercamiento incluso personal. “Lo tenemos colocado –me decían– ¿Y usted qué me ofrece?”. Yo en una ocasión fui bastante descortés y más atrevido, que a una persona muy relevante le dije: “Mire, todos esos comercios para mí tienen todo el respeto, pero estamos hablando de otra época. Y como usted, ya tendrían que estar fuera”. Lo único que conseguí fue una invitación a retirarme del stand. Con esta anécdota te cuento lo que hubo que luchar. Hoy sí que es verdad que los que llevamos muchos años implantados ya tenemos incluso marcas en exclusiva y al que empieza le es bastante difícil. Porque los que tenemos marcas exclusivas claro que no las queremos soltar. Pero yo me atrevería a decirles que no se desanimen, que sigan luchando al igual que yo lo hice. Al final lo consiguen, y hoy con la particularidad de que es muchísimo más plural, hay un abanico muchísimo más grande de marcas.
–¿Y al final cómo consiguió que le vendan?
–A base de tenacidad, de trabajo, de buscarlos cuando venían los representantes por aquí. Llamarles, quedar con ellos, ir a tomar un vino, una copa, a las discotecas, ese tipo de cosas me dio muy buen resultado. Uno no se puede dar por vencido, porque con tenacidad se llega a casi todos los sitios.
–¿Es difícil este rubro de la moda?
–Pues es bastante difícil, porque la moda es efímera. Hay que estar. Hoy vamos todos tan de prisa, en una locura, en una vorágine enorme que hasta nos sobrepasan por la izquierda. Quiero decir, que el público y en general la gente joven con todos sus medios, con tanta tecnología, Internet y demás, sabe tanto o más que nosotros. Yo me quedo alucinado. Vivo muy de cerca las tiendas, todos los días estoy en alguna de ellas y me encanta ver a la gente joven, te traen un recorte de periódico, o una notita o te dicen estuve de viaje y vi esto. Entonces, es complicado porque o tienes lo que se vende, lo que la gente demanda u olvídate. Hoy para triunfar y eso hay que tener lo que se vende, no querer vender aquello que tienes, porque entonces sí que no vamos a ninguna parte.
–¿Y cómo hace para saber qué es lo que se vende?
–Pues hombre, ése es mi trabajo.
–Ahí está el secreto.
–Es mi equipo, es la información. En todo momento tienes que estar informado, eso te lo da el equipo que tengas y los viajes, las ferias. Lo que se vende hoy en Nueva York, o en Italia que ha sido siempre nuestro espejo, tiene que estar aquí a la vez, esa es mi preocupación de toda la vida. Al principio, cuando nos íbamos a las ferias en Italia, en París, en Colonia yo me descomponía porque allí veías calidades, artículos que aquí no llegaba nada, o llegaba dos, tres, cinco años después. Y veías esos tejidos, esas calidades, esos mostradores y querías tenerlo todo. Fueron años de lucha, de pelea. Ahora está todo logrado, porque lo que decía, con la globalización puedes encontrar una tienda en París, en Nueva York, en Shanghai, donde quieras también lo tienes en León, porque las colecciones son para todo el mundo y tenemos acceso todos. Otra cosa es que el gusto sea diferente en España, en Italia, en Estados Unidos. Pero acceso a todas las colecciones tenemos, hemos dado un paso grande y con orgullo podemos decir que mostramos cualquier producto de cualquier colección que funcione por el mundo aquí en León.
–Supongo que viajará mucho.
–Sin duda. Estamos en todas las ferias más importantes. O en mercados emergentes, como en China donde estuvimos hace poco. Yo de ahí he cogido algunas ideas para la remodelación de esta tienda que acabamos de hacer. Eso está despertando, hay grandes complejos donde están todas las firmas de lujo mundiales, puedes verlas todas en un mismo edificio, siempre estás aprendiendo cada día.
–¿Le pasó alguna vez traer algo pensando en que se lo iban a quitar de las manos y luego no venderlo?
–Similar. Cuando ya las importaciones se podían hacer, con mucho trabajo, con mucho papeleo. Lo que hacía furor en Francia, en Alemania, bueno lo traías aquí y claro que me he llevado algún chasco en ese sentido. Lo que funcionaba allí aquí es como que no lo acababan de ver. Sólo la gente más adelantada sí lo buscaba. Pero en esa temporada no se vendía, y resulta que qué casualidad se había visto, se había hablado y claro, a la próxima temporada sí salía. Pero bueno, quedaba al pozo. Ya lo tenía al año siguiente.
–¿No adelantamos demasiado el cambio de las temporadas?
–Lo decíamos antes, nos vamos atropellando. Y todavía aquí en León vamos marcando los tiempos. Mira, hace poco (en junio) se celebró en Florencia la feria más importante de moda de hombre del mundo. En esta ciudad los escaparates más representativos ya tenían el escaparate del próximo invierno, y estamos hablando de 19 de junio.
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