miércoles, 16 de julio de 2008

"Hay mucho paralelismo entre ser empresario y ser árbitro de baloncesto"

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Felipe Llamazares logró entrar a fuerza de trabajo y más trabajo en el "Top 10" de los árbitros de la ACB con más experiencia acumulada. Ha dirigido finales, partidos internacionales y hasta fundó una escuela de arbitraje. Pero además, hace diez años creo Norfelsport, una empresa dedicada a gestionar actividades de ocio y tiempo libre. ¿Cómo compatibilizó sus dos actividades? Dice que no le fue difícil.

–¿Cómo este árbitro de baloncesto se convirtió en empresario?

–Por vocación, me gustaba ser empresario. Digamos que asumo riegos, me gusta emprender e iniciar cosas nuevas. He pasado por varios sectores y aprovechando que estaba en el mundo del deporte por el tema del arbitraje me enganché empresarialmente al mundo del deporte.

–¿Cómo empezó Norfelsport?

–Esta empresa empezó hace diez años. Yo creo que nos adelantamos un poco a los tiempos, viendo las necesidades que había en la sociedad de gestionar el ocio. Y de gestionar el deporte. Se estaba gestionando a modo de aficionados. Y yo entendía que poco a poco se tenía que ir gestionando mucho más profesionalmente. Y no nos equivocamos, porque ahora están proliferando empresas de este tipo.

–¿Cómo hizo para compatibilizar una cosa y la otra?

–Lo logré básicamente por el equipo y por las personas que están alrededor mío. Hay un gran paralelismo entre arbitrar un partido de baloncesto y dirigir una empresa. Un árbitro de baloncesto tiene que tomar muchas decisiones, y las tiene que tomar en segundos. Y a veces con poca información. Un empresario tiene que tomar decisiones, a veces con información y a veces sin información. Un árbitro tiene que tener fortaleza mental y la tiene que tener individualmente. Tiene que gestionar sus propias emociones. Y un empresario lo mismo. Al final está solo frente al riesgo. Puede tener asesores, puede tener personal, pero tiene que tomar las decisiones solo. Un árbitro de baloncesto tiene que saber convivir con el error, no tiene que tener miedo a cometer errores. Un empresario tiene que saber convivir con el error. Un árbitro tiene que ser autocrítico y un empresario tiene que ser autocrítico. No puede ser vanidoso, porque la empresa dura poco. Un árbitro viaja solo, y el empresario también. Un árbitro se tiene que interrelacionar en una cancha de baloncesto con mucha gente, gestionar emociones. Un empresario está siempre gestionando emociones, de trabajadores, de proveedores, de clientes, los bancos. Un árbitro tiene mucha presión y tiene que saber gestionarla. Un empresario tiene sí o sí que saber gestionar la presión. Hay que ser frío en los momentos difíciles, un árbitro tiene que ser calmado en los momentos peligrosos, es más un bombero que otra cosa, no puedes encrespar a los intervinientes. Un empresario lo mismo, ante una situación de crisis o de conflicto tiene que ser una persona fría para poder ver lo que pasa. Por eso para mí compatibilizarlos ha sido, gracias a las personas que tengo alrededor haciendo equipo, ha sido fácil.

–Me quedé pensando en esto de convivir con el error. En las épocas en que vivimos, me parece que hay mucho miedo al error…

–Sí, y es un error. Yo creo que es todo lo contrario. No es bueno tener miedo al error, hay que equivocarse. Cuando una persona comienza a trabajar aquí, le digo que quiero que se equivoque, porque eso significa que toma iniciativas, personas que sean autosuficientes, y para tomar iniciativas tienen que tomar decisiones, que a veces es complicado. Y tú no tienes que tener miedo, porque los errores son los que te permiten avanzar. El problema está cuando tú no eres consciente de que cometes el error, no lo puedes ver. Pero cometer el error es lo mejor que te puede pasar, si eres inteligente lo cometes una o dos veces. Pero sigues intentándolo, a la tercera vez no lo cometes, se convierte en un elemento de mejora.

–Pero no es lo corriente

–Pero es que al éxito se llega por el error, al éxito tienes que llegar por el error. Yo no creo en la suerte. La suerte es para la lotería, donde coges un número y te toca. Para lo demás no existe. Es una combinación matemática: suerte igual a trabajo + oportunidad. Tu trabajas mucho, te llega la oportunidad, te pilla trabajando y te llega la suerte. Por lo tanto, tienes que equivocarte. Si quieres el éxito, equivócate. Si eres paciente, tienes el éxito.

–Tanto el trabajo del árbitro como el del empresario ¿No es un poco ingrato?

–Desde fuera puede parecer ingrato, desde dentro es tremendamente apasionante. A mí me gusta ser empresario, con sus problemas. Creo que lo importante es que lo que hagas te apasione, si te gusta lo que haces, aunque parezca que es ingrato, eres feliz.

–Porque siempre son los que se llevan todos los insultos desde la tribuna…

–Y con los empresarios pasa lo mismo. Siempre es el malo, el que trata mal al trabajador y no es así. El empresario crea empleo, arriesga su dinero, trabaja más horas que todo el mundo, asume la presión y creo que aporta mucha riqueza a la sociedad.

–¿Y qué es más difícil dirigir una final o dirigir una empresa?

–Yo creo que es más difícil dirigir una empresa.

–Pensé que iba a decir lo contrario

–Es que una final es fácil. Cuando vas a dirigir una final tienes un elemento extra de motivación, lo que te lleva a una concentración extrema en el trabajo. Entonces, resulta más sencillo. Ser empresario es algo continuado, tienes que saber lidiar con bastantes cosas durante mucho tiempo. Necesitas continuidad y disciplina.

–¿Qué es lo que hace Norfel Sport?

–Gestionamos deporte, gestionamos ocio, gestionamos instalaciones deportivas, piscinas. Hacemos de todo, para organismos oficiales, entidades, y también sacamos actividades privadas. Clases particulares a domicilio, intentamos abarcar dentro de lo que es el ocio y la formación todos los servicios que le podemos dar a nuestros clientes.

–¿Para empresas?

–Les organizamos el ocio, días de convivencia, de trabajo en equipo. Les llevamos a la naturaleza, con una serie de juegos y actividades en las que las personas se interrelacionan en un ámbito diferente a la empresa, donde vemos los roles, los tipos de personalidades, quién es líder, quién no, quién trabaja en equipo. Son cosas que ayudan a desinhibirse en el trabajo, a soltarse y sacar todo lo que tiene dentro. Todo depende del objetivo que tenga nuestro cliente, eso para nosotros es fundamental. Depende de si quiere motivación, si quiere formación, si quiere algo de trabajo en equipo, de mandos intermedios. Es a medida del cliente.

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